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CONTRARIEDADES

La ropa más barata a costa de fábricas cerradas y miles de puestos perdidos: La encrucijada del sector textil argentino

La apertura masiva de importaciones impulsada por el Gobierno nacional generó una doble cara en el sector textil argentino: por un lado, precios de la ropa notablemente más bajos que alivian el bolsillo de los consumidores; por el otro, cierre masivo de fábricas locales, destrucción de empleo y una profunda crisis en la producción nacional.

PorTendencia de noticias
10 feb, 2026 12:10 p. m. Actualizado: 10 feb, 2026 12:10 p. m. AR
La ropa más barata a costa de fábricas cerradas y miles de puestos perdidos: La encrucijada del sector textil argentino

Desde finales de 2023, el rubro de indumentaria y calzado experimenta una desaceleración pronunciada en sus precios, con un incremento acumulado del 149,4% hasta fines de 2025, muy inferior al 259,4% de la inflación general. Esto implicó una caída relativa del 30,6% en comparación con el promedio de la economía, llevando los valores al nivel más bajo desde 2016. Aunque el sector representa solo el 9,9% del índice de precios al consumidor, su comportamiento contribuyó de manera relevante a moderar la inflación total, en contraste con los servicios —menos influenciados por la competencia externa—, que mostraron mayor resistencia a la baja.


Sin embargo, esta aparente ventaja para los consumidores oculta un impacto severo en la industria local. La Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) advirtió que reducir el análisis a esta dinámica genera conclusiones equivocadas. “El problema no es la competitividad, es la competencia fraudulenta”, enfatizaron desde la entidad, al señalar que las medidas de alivio impositivo y simplificación administrativa favorecieron sobre todo a las importaciones, mientras la producción nacional sigue enfrentando alta carga tributaria, costos energéticos elevados y dificultades de acceso al crédito.


La Fundación Pro Tejer registró el cierre de 558 establecimientos en el período analizado, equivalente a una contracción del 9%, con efectos más graves en confecciones y calzado. Dado el elevado nivel de informalidad —cerca del 72% en confecciones—, la pérdida real de empleos sería aún mayor. El informe de Analytica destaca que la industria textil acumuló retrocesos en 10 de los 11 meses de 2025, posicionándose como la actividad más afectada del Índice de Producción Industrial (IPI). En noviembre de ese año, la producción cayó 31,2% respecto de diciembre de 2024 y 47,6% en comparación con noviembre de 2023.


En cuanto a la capacidad instalada, las estimaciones indican mermas del 18,5% en confecciones y calzado, y del 31,2% en productos textiles respecto del cierre de 2024. Pese a ello, el poder adquisitivo en el rubro mejoró notablemente: un jean de marca líder bajó 39% en dólares oficiales, y con el salario promedio formal actual se pueden adquirir 13 unidades frente a solo 9 en 2023. La contracara de esta noticia positiva para los consumidores fue que la industria textil perdió 18.333 empleados y creció la informalidad, según Analytica.


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En Tucumán, uno de los polos textiles clave del país, la crisis nacional también se siente con fuerza, pero las autoridades provinciales buscan mitigar sus efectos. La empresa Santista Argentina SA, principal productora instalada en Famaillá y empleadora de 640 personas, recibió la prórroga de beneficios impositivos (principalmente en Ingresos Brutos y Salud Pública) hasta diciembre de 2026, por decisión del gobernador Osvaldo Jaldo. La medida, anunciada tras reuniones entre el ministro de Economía y Producción, Daniel Abad, el presidente de la compañía, Carlos Muia, y el secretario de Producción, Eduardo Castro, apunta a preservar una actividad estratégica para el empleo y el desarrollo del interior provincial.


Muia describió la situación crítica: “Habíamos llegado casi a las mil personas en los últimos años. En otro momento donde no estábamos tan golpeados por la importación indiscriminada que ha planteado este Gobierno Nacional. Eso nos llevó a que de 2 millones de metros mensuales pasáramos a 950.000 o un millón de metros mensuales (de tejidos). Se redujo 50% nuestra capacidad productiva, siendo que hemos invertido muchísimo en tecnología dentro de la planta. Santista en los últimos 5 años invirtió alrededor de 30 millones de dólares. Es decir, tenemos tecnología para competir, pero hoy no encontramos el mercado”.

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